CONFERENCIA DEDICADA AL LENGUAGE, AL AMOR Y AL CUERPO.

Publicado en por juangaleraalvarez

 

 

 

1ª CONFERENCIA

 

 

                   Distinguidos Señores y Señoras:

                   Ésta mi primera conferencia va a ser dedicada al lenguaje. Pero no solo al lenguaje. Va a ser dedicada al amor. Y al cuerpo.

                   Según me han dicho, plantea el escritor ruso Dostoievski hace tres siglos, en una novela titulada Los Hermanos Karamazov, el principio de individuación.

                   Qué sea el principio de individuación, vamos a verlo en esta conferencia.

                   Supongo yo que dicho principio tiene que ver con el concepto de individuo. Es decir ¿qué entendemos cuando decimos individuo?, o si es lo mismo decir en vez de individuo, persona, o particular, etc. Definamos individuo como algo que es por si solo. En consecuencia debemos, siempre que definamos individuo, hacerlo teniendo en cuanta que hay un resto; es decir: individuo sería aquello que no sería el resto; tal vez un conjunto de individuos que rodean a nuestro individuo.

                   Pero entonces, para hablar de individuo debemos otorgarle autonomía: es decir, algo que es individuo es que tiene independencia del resto, que tiene vida propia, como un cuerpo. Ya que si no, estaría disuelto en otro cuerpo, en otro individuo, parecido esto a cuando disolvemos el azúcar en el café, que, entonces, el azúcar deja de ser individuo; o como cuando pedimos un cortado: el camarero ya ha conseguido un nuevo individuo, que es cortado (el individuo leche, por ejemplo, ha desaparecido). Lo mismo ocurre cuando el óvulo deja de ser individuo, lo mismo que el espermatozoide, para convertir ambos en otro individuo: el hombre (que ya no es ni mujer ni hombre, es otra mujer u otro hombre).

                   ¿Qué ocurre entonces cuando estamos en presencia de dos hermanos gemelos que, como los Dupont y Dupont de los cuentos de Tintín, están sincronizados, es decir que coinciden en el tiempo y en el espacio en cuanto a sus ideas y sus acciones?; o, ¿qué ocurre cuando un guitarrista mira la niña de los ojos del cantaor en el momento en que éste solo vive en la nota exacta que le da el instrumento, habiendo olvidado incluso a sus hijos, o a sus nietos?, ¿qué ocurre?: ¿son dos individuos el guitarrista y el cantaor, o son uno solo?, ¡¡ ¿o el único individuo en ese momento es la soleá?, ¡¡¡¿qué es el individuo?!!!.

                   Según supongo en Los Hermanos Karamazov, los tres hermanos quieren matar a una rata, que es FIODOR PAVLOVICH, el padre de los tres. Al final es uno el que le mata, sin embargo la Justicia cree que ha sido otro. Ninguno de ellos ha tramado junto con  los otros la muerte del padre. En una de las escenas que he leído en la novela, uno de los Hermanos, creo que es Iván, le dice a Aliosha, ahora los dos estamos en la misma escalera (y están en una escalera); la diferencia, le dice, es cuestión de grado. Los hermanos Karamazov, ¿forman un solo individuo contra otro que es nada menos que el padre?. ¿Pueden coincidir tanto tres individuos Dimitri, Iván y Aliosha, como para querer cada uno de ello cometer algo tan terrible como la muerte del padre?, ¿no será un solo cuerpo contra otro?, pero cada uno tiene aparentemente un cuerpo: Dimitri, Aliosha, Iván. Podemos hablar entonces de un solo cuerpo, un solo cuerpo místico. La sangre de los Karamazov es un solo cuerpo, un cuerpo místico. Esto es lo que dice Dostoievski.

                   El autor ruso se pregunta si Dios existe. Me parece que, menos uno de los hermanos, los Karamazov no creen que exista Dios. Por lo pronto han matado a su dios, el que los enjendró. Pero no han matado a la sangre Karamazov, que sigue viva, incluso en la persona del parricida. Dostoievski pone encima de la mesa si Dios existe y replica la existencia de Dios con los primeros aires de la revolución comunista. Los comunistas dijeron que la religión mataba al pueblo de hambre, que la religión era un invento del capitalismo, y que como máximo el hombre había creado a Dios y no Dios al hombre. La democracia actual opina que son los individuos, con sus votos y sus conversaciones los que hacen la realidad, los que hacen la ecología, y los que curan las enfermedades con los avances radiológicos, y tecnológicos. Dios ya no es necesario, Dios nunca existió. Se puede negociar incluso, a cambio de votos, con el origen y el fin de la vida, con el nacimiento y la muerte; es decir, en temas de eutanasia y en temas de engendrar niños iguales (iguales: por ejemplo, con ansias otra vez capitalistas o materialistas).

                   Volvamos al novelista ruso, a Dostoievski: en su obra pone encima del tapete si Dios existe o si debemos apartarnos para siempre de esta idea. En Rusia triunfa la muerte de Dios.

                   Pero nos hemos desviado del origen de nuestro tema: ¿forma la sangre Karamazov un mismo cuerpo? ¿estaban juntos en todo momento los Hermanos Karamazov? ¿qué diferencia había entre los Hermanos Karamazov y otros hermanos?. ¿Qué pasa por ejemplo, cuando alguna persona cree en otra, y al creer todo le sale bien? ¿qué sucede cuando toda una familia cree en su lider? ¡¡y ¿qué pasa cuando toda una familia no cree en un individuo de la misma que a su vez es el único que verdaderamente cree en el líder?, ¿no es cierto que esa familia no existiría sin el líder?, o, mejor dicho ¿no es cierto que esa familia vive a través del lider?: ¿no es cierto que esa familia muere como familia cuando muere su maestro?, y se descarrían, se convierten en personas más egoístas, se pelean, se envidian, terminan por destruirse como familia ¿qué era entonces antes esa familia si no un solo cuerpo místico?, y ¿no es cierto que aquella persona que realmente vio al nuevo líder antes que los demás de la familia, ya forma un solo cuerpo místico (no físico) con el líder?. Pero ya hemos dicho que en todo individuo, en todo cuerpo, no existen individuos ni cuerpos independientes (igual que un corazón o un hígado por si mismos no viven). La entrega incondicional y constante entre los que creen en el otro, debe de ser algo unitario, sobre todo si esa entrega es antes y después de la muerte. A eso es a lo que llamamos cuerpo místico. El principio de individuación debe ser revisado, existen cuerpos que no son físicos; esta noche formamos todos aquí algo que no es un conjunto de cuerpos físicos, individuales; tal vez formemos un solo individuo. Los que digan lo contrario lo tendrán que demostrar. Si los cuerpos físicos perecen y se convierten en polvo, pero la idea única de todos permanece a través de los tiempos, como la soleá, aunque mueran los cuerpos del guitarrista y el cantaor, debemos afirmar que el otro cuerpo, la soleá tiene más vida que los cuerpos de los intérpretes; por tanto es más verdad. Si la soleá utiliza a los cuerpos de los sucesivos intérpretes, no es lo mismo que los sucesivos intérpretes utilicen a la soleá. ¿no será que la soleá es anterior al hombre?, porque si no ¿cómo el hombre pudo pensar en la soleá si ésta no hubiera ya existido? ¿puede pensarse algo que no exista?. No, si por ejemplo pensamos en el infinito y no lo entendemos es que sí lo entendemos; si no nunca estaríamos al otro lado de ese muro, nunca jamás se nos hubiera ocurrido ni tan siquiera por un momento utilizar la palabra infinito, igual que a un pez jamás se le ocurriría la idea de cortijo a no ser que estuviera en él dentro de la correspondiente pecera.

                   Lo que quiero decir esta noche es que todo hombre es la  suma de dos hombres (de dos padres). Ese producto no es un solo cuerpo, aunque lo parezca. El amor supone que el amante se funde con el amado, que da la vida o la muerte por el amado. Uno ya no es uno, quiere más al otro que a sí (como el padre al hijo), sin embargo cualquier observador imbécil solo vería dos cuerpos separados. Pero el padre solo vive a través del cuerpo del hijo, y el cuerpo del hijo solo vive a través del cuerpo del padre (si no moriría). Ahora bien, ustedes me preguntarán que qué tiene que ver eso con la otra realidad, es decir, que ambos cuerpos existen, y que si el padre muere, el hijo sigue existiendo. No es cierto, el hijo cuyo padre muere, también él pretende morir; su vida carece de sentido. El hijo no puede soportar seguir viviendo, pues ante la muerte del padre, el hijo cree que no tiene derecho a la vida, ni al placer; el hijo quiere destruirse. Lo mismo le pasa al padre al que se le muere el hijo. Pero eso es cuando el hijo es todavía menor de edad, cuando es un niño. Sin embargo cuando el hijo se ha emancipado, cuando ya tiene otra familia, o cuando la tiene por haber odiado ya al padre, la muerte de éste no supone ninguna pérdida. El hijo ya pertenece a otro cuerpo espiritual, místico, es el cuerpo de su nueva familia. Si no la consigue, se separará o matará a la esposa. Seguirá buscando en el silencio de la noche, en sueños; hasta que un día comprenda, en su nuevo cuerpo místico, con su verdadera compañera, o con su recién hijo, que él ya pertenece a otro cuerpo, que es capaz de comprender la muerte del padre; que el padre tuvo que morir para ello. Y ya no querrá tampoco matar al padre, ya no querrá acostarse con la madre, a la que amaba. Sin los cuerpos no somos nada. Sin los cuerpos de los compañeros de trabajo, de los colegas del bar; de la familia, nada somos. El filósofo incluso, necesita su cuerpo, el cuerpo de la Historia de la filosofía; el conjunto de todos los sabios (o santos) que ya murieron, pero le dejaron el legado. El filósofo sabe que su casa está vacía, pero es su casa. Algo parecido a cuando alguien sale de su puesto de trabajo a las ocho de la tarde, y, por casualidad, en su trayecto a casa, encuentra que las puertas de la Iglesia de siempre (aquella a la que acudió a los entierros y a los bautizos) están abiertas; entra, y no hay nadie, solo él y una mujer enlutada, arrodillada, muy compungida. Él siente un olor especial, a velas, y a incienso. Se sienta; deja la maleta a su lado; la maleta del miedo. Luego, poco a poco, los miedos se van yendo; está tranquilo, acepta la muerte, acepta a todos los que quieren que él muera; es capaz de comprenderles; ha pasado una  hora; coge la maleta y sale al exterior; al salir se pasa la mano por los ojos, y por la mejilla, húmeda. Él no está loco; él no soporta la vida. Él no soporta la vida sin el padre. Pero ¿quién es ya el padre?. De regreso a casa recuerda lo que acaba de leer un hombre en el púlpito, un hombre con camisa, amigo del sacerdote, un hombre del pueblo: yo no hago las cosas por mí, las hago por mi padre (Jesús de Nazaret).

                   La sangre de los Karamazov, es un cuerpo, un solo cuerpo; la sangre de la vida es otro cuerpo, más grande. El pan lo comemos todos, todos tenemos ese cuerpo. Yo, lo siento por los agnósticos, por los que no quieren creer (yo no creo pero quiero creer; que no es lo mismo que creer y querer no creer); como digo, yo lo siento, pero el pan que cada día comemos todos, el mismo cuerpo, que también bebe la misma vid, eso, eso, es la Eucaristía. Si yo no amo al otro, yo no me amo a mí, yo voy contra mi propio cuerpo; si el hijo no ama al padre no se ama a si mismo. Yo soy el todo, si yo no amo al todo, yo no me amo a mí mismo; si yo quiero matar una parte de mi, yo muero (algo parecido a la gangrena, que está primero alojada en una parte de mi cuerpo pero luego anula el cuerpo entero). El todo es anterior a las partes, no es lo mismo que decir que las partes componen el todo (como pasa con la democracia actual). El todo es el sentido de las partes. Y ese todo no puede ser solo la Naturaleza. La Naturaleza necesita de la idea; sin ella es cadáver. La carne tiene un sentido, una idea, una forma: la forma de un tigre, o de un león, es una forma coherente, perfecta en si misma; para que exista el buitre, debe existir primero la idea de buitre; y de cabra, y de hombre, y de Sócrates,  y de mesa. Las ideas son anteriores a los cuerpos; los cuerpos reproducen siempre la misma idea. Los individuos físicos mueren, pero la idea, la idea de especie, humana, o la de los monos, o la de las abejas, persiste. Parece como si todo el Universo estuviera regido por ideas, muchas de ellas ideas matemáticas. Si a un jarrón le quitamos todo lo que nosotros sentimos, su color, que lo hacemos nosotros en la retina, su tacto que lo hacemos nosotros con las manos, ¿qué nos queda del jarrón?, tal vez solo la idea de jarrón. El lenguaje es anterior al hombre; el lenguaje utiliza al hombre, y a la Historia; a la Revolución francesa, y a Hitler; no es que el hombre utilice al lenguaje, es el lenguaje el que utiliza al hombre, como en los sueños. El filósofo se ha dado cuenta de ello. Cuando cambia nuestro leguaje cambia nuestra vida. El sexo no sería sino un conjunto de símbolos lingüísticos, tales como pechos, nalgas, tacones o medias negras. ¡¡Incluso el sexo!!. El orgasmo se parece mucho al dolor, solo hay una diferencia de concepto, de lenguaje. Por ejemplo para los masoquistas, los que sienten placer con el dolor, ese placer es también sexual, y el orgasmo se produce mediante el dolor. El cuerpo físico es el mismo, la acumulación de la sangre en los vasos sanguíneos es la misma, solo hay una diferencia. Es el concepto, es la idea. El filósofo es valiente, se ha dado cuenta que está dispuesto a darse cuenta que si cualquiera de nosotros se centra en un sabor, o en un color, al final sabe que ese sabor no es nada, que ese color no es nada, podría no ser nada; sabe que todo eso es una construcción que él mismo hace, sabe que es una idea. Pero el sabe que él, el hombre, es el único ser que contempla la idea.

                   ¿Y qué es la Idea? La idea es el sentido de la vida. Es el sentido del lenguaje. Podríamos vivir en otro tipo de mundo, un mundo en que por ejemplo existieran monos con cabeza de cabras. Pero no es así, el mono tiene cabeza de mono. Y la obligación del hombre es darse cuenta de esto. ¡Sin miedo, no pasa nada! El hombre está dotado de inteligencia para no parecerse al mono. La desesperación es solo un momento, luego llega la lucidez. Yo os he convocado aquí por vuestra lucidez. El final del camino consiste en darse cuenta que todo es posible, dentro del lenguaje, todo es posible si somos capaces de formular frases, oraciones, que tengan sentido. Éstas son. Éstas son. Por el hecho de estar en el papel, ya son. Eso es la magia. La ciencia nunca dará con la verdad, porque la ciencia no cree en la magia; en la magia del amor, en la magia de una soleá, en la magia del milagro.

                   ¿Qué es lo que és?: lo que es. Esta es la pregunta fundamental de la Filosofía. ¿Qué significa ser? ¿Qué significa el verbo ser?; ¿por qué no vivimos en otro tipo de mundo en el que nada signifique ser?, es decir que ser fuera la nada; ¿por qué no un mundo de nada? ¿No será que el ser necesita de la nada, y sin ella no pude existir el ser? (igual que la noche necesita del día, y el agua fresca del calor abrasador del Desierto). El poeta sabe mucho de esto. El poeta es el que le da la clave al filósofo. El poeta se ha dado cuenta que si Dios existe está viviendo en el lenguaje. El poeta es el Verbo hecho Carne. El poeta no le ha puesto nombre a las cosas; el poeta le ha puesto cosas al nombre. Yo no digo que no exista la materia. Yo el otro día vi unos patos que me miraban en un estanque. El pato existía, y se fue cuando le miré, moviendo graciosamente sus alas, y diciendo cua. Pero se que si yo no hubiera tenido el lenguaje, la idea de pato, se que si yo en ese momento hubiera sido un murciélago (y podría haberlo sido) no hubiera visto a ese pato, hubiera visto otro algo que también podemos llamar pato. O bien sostenemos que el murciélago (que no ve, solo oye) está en plano de igualdad con el hombre, y, por tanto, la realidad es una construcción que hace tanto el murciélago (por su parte) como el hombre (por la suya); por tanto todo es una construcción, es decir, la cosa, el pato, no existe por si mismo; o bien, entendemos que el hombre ha llegado al nivel máximo de aproximación a la realidad. Pero entonces estamos al principio de la calle otra vez, pues lo que diferencia al hombre de cualquier otro animal, o de cualquier otra planta, no es la materia, que en eso es más lento que un tigre, y menos intuitivo que un zorro; lo que lo diferencia es el lenguaje. El lenguaje suyo es el que está construyendo la realidad.

                   Lo que une a los Hermanos Karamazov, es su forma de ver las cosas. Las cosas están ahí, las cosas no piensan, no tienen lenguaje. El rayo y el trueno, no son justos o injustos, no son buenos ni malos (pero están en la realidad). El rayo y el trueno no tienen lenguaje. El rayo y el trueno están en el lenguaje del hombre. El rayo y el  trueno existen cuando alguien sabe que existen. Ese es el hombre. Ese es el poeta. El ciervo quiere a su cervatilla, pero no sabe que la quiere. El hombre es el único que además de ver un color (por ejemplo, el amarillo) sabe que lo esta viendo; incluso más: sabe que él lo está creando, en su retina, como ningún oftalmólogo duda ya. La ciencia no es sino la elección de un lenguaje, en vez de otro. Decir que el agua hierve a cien grados, es una construcción de la realidad sin ningún sentido. Lo mismo que decir que el agua es una soleá. Qué más da el sentido si todos vamos a morir. Para qué ese sentido. Ese sentido no basta a Sócrates, ni a Cristo. Ellos ya no apuestan por la vida, apuestan por la muerte (no se confunda esto con el suicidio). Sócrates o Séneca, no se suicidan aunque se quiten la vida, ellos no se suicidan porque aman el conocimiento, el misterio de la verdad. Ellos deciden aprender a morir. Si ya saben antes de morir que son pura idea, jamás morirán. Si no, morirán para siempre. Si saben que son pura idea, y que su materia era solo un vehículo para darse cuenta, siempre vivirán en su idea. La idea no muere. Los muertos que lo consiguieron no han muerto. Se comunican con nosotros en otros estadios. Tal vez en los sueños. No tenéis que tener miedo. Nadie puede demostrar que los muertos no existan. No tenéis que tener miedo. San Agustín dijo que el mal es el miedo. Yo no estoy loco, si no, ya hace muchos años que estuviera en un manicomio, pues siempre fui así, aunque ante los demás lo reprimí. El hombre que quiere aprender a morir ya no tiene miedo. Y su vida entonces es maravillosa. Y sigue degustando el maravilloso aroma del jamón de bellota, y sigue mirando con lágrimas en los ojos los atardeceres; y sigue riendo toda la noche con sus viejos amigos, y su perro, su bulldog (tranquilo) al lado. El bulldog ya entiende de la muerte; y ama a los niños. Ese hombre se levanta al amanecer, con su perro. En  el cortijo más cercano, a un Kilómetro se oye otro perro; el olor de la hierbabuena y del romero, le llegan al hombre, que mantiene, tranquilo, ya sin ningún miedo, el  vaso de tomillo. El día será duro. Pero al atardecer sus viejos amigos, volverán a escanciar el vino de la vida. Solo el lenguaje ha hecho esto: la conferencia que ahora les estoy dictando.  Y esto ¡¡es!!, por más que los científicos digan que no. Yo solo he encontrado en la Biblia la forma de hacer cuadrar todo lo que les he dicho. Por tanto, desde hoy, me declaro creyente. Biblia significa no un libro, sino El libro. Cuando Moisés le pregunta a la zarza encendida quién es, ésta le dice <<Yo soy Él que soy>>. Solo en el Evangelio según San Juan, he encontrado que Cristo dice <<le conoceréis solo en verdad y en espíritu>>: es decir, ya he dicho que el concepto de verdad es un concepto que solo es posible con el lenguaje (el rayo no entiende de verdad o de mentira); y el espíritu es lo contrario a la materia, por tanto es la idea, es el lenguaje, algo que no podemos tocar, ni saborear. Solo he encontrado en la Biblia, <<y el Verbo se hizo Carne>> (es decir, el lenguaje se hizo hombre; el hombre solo es lenguaje. Vivimos tiempos de mucha materia y de poco espíritu. El discurso político no puede ser cambiado con otro discurso político, ni económico, ni ecológico. Solo el discurso religioso aborrece el miedo. ¡¡Y si es falso, que más da, si lo importante es que estemos a gusto!!

En este texto me he referido a todos vosotros, menos a una. La más importante. 

                   Muchas gracias.       

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